2.3.17

Respiro

Mi mujer arcaica está cansada, lleva un peso ancestral en sus espaldas. Ella quiere hacer, pero su linaje le pide descanso. Ella no va a ceder. Mi madre ya descansa. Yo venceré este asedio. Las lágrimas comenzaron a secar, escasean como lluvia de estepa. 
Algo brota de la superficie de mi ser, lo dejaré crecer. Son mis sueños queriendo cumplirse. Son semillas queriendo abrirse. Las raíces tienden a secarse, pero el tronco de este árbol es fuerte, crecen ramas con frutos latentes. Aunque mi corteza se resquebraje extenderé estas ramas a las alturas. Aunque falten innumerables otoños e inviernos por vivir, no caeré. Ningún oscuro leñador con su hacha podrá quebrarme. Estoy cansada de un cansancio que no es mío. Cargo también un manojo de heridas propias que yo misma curaré. Tengo el poder de sanarme. Tengo esta savia viva. Seguiré creciendo, expandiéndome interminable, no me rendiré.

Natalia Peralta Páez

Fotografía: Javier Páez Muro
Bosque de Arrayanes, Neuquén

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